28.6.07

Origo y Origami


Hace poco que conocí la palabra "origo". "Origami" ya la conocía. Origami es el arte de crear figuras a base de plegar un papel, y el origo es un término que se emplea en lingüística, aunque también es una palabra con profundo significado esotérico y numerológico. Si se busca en internet, aparece sobre todo como nombre comercial de diferentes productos.
El uso lingüístico tiene que ver seguramente con "el origen", con el "de/ desde dónde", con el punto cero desde el que se mira o se avanza o quizá incluso se habla. Esta mañana pensaba si también tendría que ver con el origami, en cuanto que el uno pliega y despliega el papel con las manos y el otro hace lo propio con el espacio usando las palabras.
Esta forma de plegar papel o de hablar para contar pajaritas o representar espacios, varía de unos idiomas a otros y trae bastantes problemas al aprendiz de español como lengua extraña, porque parece que el castellano es lingüísticamente una "lengua egocéntrica".
Me imagino que estos problemas se reducen mucho cuando se aprende español en un contexto hispanohablante, donde las referencias lingüísticas al espacio se viven continuamente de forma cotidiana, y pueden aprenderse sin teorizar demasiado. Pero cualquier profesor de ELE sabe lo difícil que es transmitir el uso de los verbos "ir" y "venir", "llevar" y "traer", y de la deixis en general, encerrado en una clase en un país extranjero.
En otros idiomas, no parece ser tan importante, o tan "fija" la perspectiva del hablante, y se sigue otro tipo de lógica; una acción se describe con un verbo:

1. - ¿Tienes hambre?
- Sí, tengo hambre.

2. -¿Ves mucho la tele?
- No, no la veo casi nada.

Sin embargo a veces se usan dos diferentes:

3. -¿Vienes conmigo al cine?
- Sí, voy.

Esto no le llama la atención a ningún hispanohablante, pero un alemán respondería sin duda "-Sí, vengo" a la pregunta número tres. En principio las palabras directamente implicadas no son muchas; los verbos ya citados, y los deícticos como "aquí", "ahí", "allí", y sus correspondientes "esto", "esa"..., pero el concepto que hay detrás de las palabras se filtra seguramente a todos los niveles del habla. Cuando leí lo de que el español es "egocéntrico" no pude evitar sentirme casi "ofendido" (¡que me insultan el idioma!), pero parece que sí, que tenemos una especie de ancla, de centro gravitatorio.
En internet encontré que "origo", ontológicamente, significa el origen sin origen de todo lo que existe, o sea, que ese punto cero que en otros idiomas flota, y se desplaza (que si tú me dices "ven", lo dejo todo y "vengo"), en español está fijado en el "yo", y además, en el de cada uno.

4 comentarios:

D Master dijo...

Hola David, muy bueno tu blog. Soy brasileño, profesor de español/LE. Tus reflexiones me encantaron. Gracias por compartirlas con nosotros.

Hermenio Seco dijo...

Señor, veamos: si yo digo "¿vienes?", y lo digo desde mi mismidad en cuanto "centro semántico" (y no necesariamente desde mi "egoismo", psíquico), y si espero a que el otro me diga "sí, voy", lo cual predispone de inmediato mi "tú" (semántico y psíquico), es decir, la admisión mía de su "yo, entonces lo que estoy haciendo no es que se anteponga idiomáticamente el yo mío sino que se prestablece una diferenciabilidad muy clara y que se discierna idiomáticamente el yo-tu, el tú del yo. Y "discernir" no significa priorizar sino ejercer y posibilitar "función lingüística".

Si bien es cierto que me resulta realmente injustificable, arrogante, necio e incluso repelente, el antihispanismo tan proclive y típico de lo galo y de lo anglo y sajón por doquier de la historia o de los espacios geográficos, más cierto es que me resulta degradante, débil y flojo, el "hispanismo humildista" de algunos habitantes o compatriotas e incluso profesores de lo hispano que se someten ingenuamente a una sumisión cultural que se las da de objetividad e incluso de modestia; lo cual no es carencia de ego o de yo sino un egoismo revertido, es decir, la vanidad que se arroga una disposición personal sabia, arbitrada y ecuánime, pero a costa de lo suyo y de sí mismo, de un rebajamiento indigno.

El español es un idioma lingüísticamente extraordinario, lo es nuestra civilización, tal como lo demuestra el historial, el curriculum, así como el horizonte que se nos compone y se nos ofrece frontalmente si es que queremos entrañar lo fuerte de nuestra verdadera realidad cuya promesa es nuestra esencia (se diga como se diga entre los que sólo saben rehacerse hostilmente (nacionalismos de la escisión y su típica flojera de identidades)). Ahora bien, además de español sepa que soy enteramente gallego, y jamás se me ocurriría degradarme de ese modo, degradando a lo mío a favor de cierto proceso "invasivo cultural" de otras facciones de incultura, ni ante la ignorancia de sectores específicos de ingenuidad de otras culturas (lo anglosajón y galo y hasta lo germano).

"Idioma egoista"... ¡Menuda tontería!

Señor: ¡pongámonos en pie cuando enseñemos a las generaciones! ¡Lo que nos escucha es grande! ¡Mostremos nuestra sonrisa, nuestro brillo, admiración, altiveza sin arrogancia, dignidad, respeto! Al educar hagámos merecedores de nuestro legado.

David dijo...

Estimado Hermenio,
hace años que no escribo nada en este blog, pero un comentario tan extenso se merece desde luego una respuesta. En cuanto a tu primer párrafo:
Desde luego que se trata de "discernir" y de posibilitar la comunicación; los pronombres personales establecen un sistema referencial (y por tanto caen más bien en el terreno de la pragmática que de la semántica, creo yo) que nos permite saber a qué atenernos. Lo de "psíquico" se presupone, igual que lo físico. Aquí hablamos más bien del yo lingüístico. Lo interesante del español en este caso, es que es capaz de renunciar a la "economía" de utilizar un mismo verbo para una misma acción, y lo hace con el propósito de que ninguno de los hablantes pierda su centro. En otros idiomas que conozco, esto no es así, por ejemplo en el turco, por citar un idioma que no te siente mal.

Si los adjetivos del segundo párrafo se refieren a mí, me parece que no has leído con mucha atención el blog. El hispanismo no tiene absolutamente nada que ver conmigo, y más que humilde me parece arrogante de mi parte hablar de lingüística como lo hago, siendo un simple licenciadillo y profesor de instituto. Llevo doce años en Alemania y no he percibido aquí ningún "antihispanismo", sino todo lo contrario; el español ha desbancado en poquísimo tiempo al francés en las escuelas como segunda lengua extranjera. Por mi parte, no me considero indigno ni vanidoso, ni siquiera revertido, por el hecho de deconstruir mi propia lengua, porque para eso es mía.

Los dos últimos párrafos son un crescendo demagógico bastante cuestionable. Contestaré por puntos, para no alargarme:
El español es un idioma lingüísticamente tan extraordinario como cualquier otro.
Nuestra civilización tiene un historial y un currículum tan lleno de vergüenzas como cualquiera de los otros que alguna vez se llamaron imperios. Algunos aciertos también, que no hay que ponerse pesimistas.
La verdadera realidad, la verdadera esencia... si las encuentras vas a llevarte más de una sorpresa.
No sé exactamente qué te parece degradante en el hecho de comparar estructuras lingüísticas. Es algo que se hace desde hace tiempo y resulta bastante estimulante (en inglés se llama cross-linguistic, creo, pero a lo mejor procede el término de alguno de esos "sectores específicos de ingenuidad anglosajones" que mencionas).
Yo no he utilizado la palabra "egoísta" en ningún momento, sino "egocéntrico".
Da la casualidad de que yo no me siento nunca en clase. No sé por qué, pero doy las clases de pié. Es una manía que tengo. Yo no educo generaciones, no tengo tantos alumnos, y no tengo que hacerles merecer nada. Ellos en principio ya se merecen que les demos lo mejor que tenemos, que para eso estamos allí. Mejor que grandes legados necesitan calor humano y una visión crítica que acabe con los mitos y los miedos/odios atávicos a otros pueblos.

Anónimo dijo...

Y que tal si optamos por subjetividad? Una lengua más subjetiva...
Y no es que la palabra egocéntrico no me cale. vivo en medio de redes egocentradas, se me ocurre puede ser un mecanismo de defensa ante el colonialismo.
Poniéndolo en contexto...

Salu2