25.7.08

El cliché categórico

La didáctica de segundas lenguas ha dado ya bastantes vueltas desde que empezó como disciplina, y si se mira un poco en conjunto, da la sensación de que se hubiera movido en espiral, como si se hubiera ido dando cuenta, paso a paso, de que cada vez tenía que incorporar más elementos de la "vida", que no bastaba con la gramática, que tampoco se trataba de traducir lo extraño a palabras conocidas, ni de educar el cuerpo para que respondiera a estímulos lingüísticos, que no era suficiente con practicar en el gimnasio, que había que salir al campo a correr. Por otro lado, tampoco acababa de funcionar el tirarse de cabeza e intentar salir a flote con las propias fuerzas, que a fin de cuentas, no estaba mal tirarse con flotador. En nuestros tiempos el centro de gravedad de la didáctica de los idiomas está en la llamada "interculturalidad". No hay teórico ni estudiante que no haya utilizado la palabra en ponencias, trabajos y exámenes hasta casi gastarla. Todo el mundo habla de la capacidad intercultural, de atravesar barreras interculturales, de integración, de eliminación de clichés...
últimamente me he encontrado por la calle con algunos clichés, que vienen a recordarnos que es en ellos precisamente en los que basamos nuestro conocimiento del mundo. El primero (foto de arriba) me saltó a la cara casi desde el principio, después de unos primeros instantes de perderme en los aspectos formales (la disección de los carteles publicitarios se ha convertido en una de mis ocupaciones principales como peatón carente de móvil y de mp3), y me sobrecogió el modo en que se vale de los clichés para conseguir su objetivo, aparentemente orientado a una buena causa. El texto dice "Japón sigue cazando". No voy a juzgar el contenido, porque ocuparía mucho sitio, pero basta con mirarlo para ver lo que se puede conseguir sabiendo mezclar un par de ingredientes sacados de nuestra despensa de clichés.


No sólo se acude a los clichés "desde fuera", a los clichés de otros, sino que continuamente acudimos a los nuestros propios, para hacernos notar, para que nos recuerden, para que nos compren... Seguramente expertos en clichés, tanto alemanes como españoles, trabajaron en equipo para llegar al resultado de la segunda foto. Las imágenes son importantes, pero mucho más las palabras en este caso. Es algo fascinante ver cómo las palabras del español se van filtrando en un idioma como el alemán. No sería difícil hacer una lista de las palabras españolas favoritas, y apostaría lo que fuera a que las tres del anuncio ocuparían junto con "playa" las primeras posiciones. El cliente se sirve de lo que el camarero le ofrece. Es absurdo abanderarse contra los clichés y predicarle a los alumnos que, por ejemplo, España es algo más que toros, paella y liga de las estrellas, mientras en las pantallas del estadio aparecen Manolo y su banda con la boina, las camisetas del Soberano y bebiendo de la bota por turnos. El cliché es una zona de contacto, es como el "interface" intercultural, no hay que tenerle manía, sino más bien atravesarlo y llegar más adentro, a no ser que tengamos miedo de no encontrar nada detrás.








1 comentario:

Clara dijo...

Yo también vivo en Hamburgo aunque llegué más tarde, en el 2005 y soy profesora de español. Me gustó ver el anuncio de San Miguel en mi calle. Evidentemente los clichés no me molestan y me alegra pensar que como tú hay gente que puede vivir con ellos. Además pienso que a los alemanes les falta celebrar, no está mal contagiarles con un poco de "Entspannung". Descubriendo algunas costumbres alemanas, me alegró saber que la siesta también existe o existió en muchos lugares alemanes, sin ir más lejos en el pueblo donde nació mi marido, en la Selva Negra.
Un placer visitar tu blog. Muy entretenido aunque imposible leerlo todo.

Un saludo desde aquí, Hamburgo

Clara Corrales